Visitantes

Ya no existe el ciudadano universal de nuestras recientes aspiraciones modernas. Los visitantes de hoy en día son reconociblemente diversos

Las dimensiones de esta diversidad son materiales (clase, localidad, circunstancias familiares), corpóreas (edad, raza, sexo y sexualidad, características físicas y psíquicas), y simbólicas (cultura, idioma, género, familia, afinidad y persona). Estas demografías son las que llama nuestra atención. Pero si nos tomamos el tiempo para examinar más cuidadosamente al público contemporáneo, veremos que está cualificado por intersecciones y capas de identidad que convierten la demografía en una simplificación peligrosa. La paradoja del público contemporáneo es que, en una era de globalización, las culturas se separan, así como las disposiciones, sensibilidades, valores, intereses, orientaciones, afinidades y redes.

¿Cómo puede uno dirigirse a las diversas audiencias? ¿Cómo funciona la participación? ¿Cómo podemos crear significados interrelacionados?

La inclusividad es una respuesta paradójica de dos caras. Una consiste en reconocer la particularidad. ¿Qué y quién debería estar representado en un museo? ¿Qué significa ser comprehensivo? ¿Qué es canónico o definitivo? Para responder a estar preguntas hoy en día, necesitamos ir más allá de la división que enfrenta la alta cultura con la cultura popular, lo tecnocientífico como opuesto a la cotidianeidad, el estado moderno como opuesto de los etnográfico y tradicional. Ya no podemos resolver el problema de la diferencia, de “nosotros” y “ellos”, dividiendo los pueblos y sus objetos en categorías separadas en espacios. Necesitamos anticipar las particularidades de los visitantes. 

La otra cara de esta respuesta no solo requiere un catálogo de diferencias para identificar potenciales puntos de disonancia. Quizá también necesitamos crear una nueva y paradójica forma de universalidad, la universalidad de la inclusividad. ¿Cómo creamos un museo donde el texto esté abierto, donde cada visitante pueda utilizar el espacio para crear sus propios significados, donde ningún visitante sea excluido? La respuesta, en parte, consiste en vislumbrar nuevas…

Formas de compromiso

¿Cuál es hoy en día el papel del lector, el espectador, la audiencia, el ciudadano, el cliente, el mecenas?

Nuestra reciente modernidad ha partido de la premisa de audiencias, expectadores y lectores relativamente pasivos; empleados relativamente obedientes y ciudadanos dependientes; clientes y mecenas relativamente sensibles. Para poner unas bases de cambio, los nuevos medios de comunicación transforman a los lectores, espectadores y audiencias en usuarios, actores y personajes. Los empleados deben personificar la empresa y los ciudadanos deben asumir responsabilidades por sí mismos. Los clientes siempre tienen razón, por lo que sus diferencias, productos y servicios deben ser personalizados. También los caprichos de los mecenas deben ser favorecidos.

El cambio representa un equilibrio de la agencia y una dilución de roles entre personas que mandan y que consienten, entre productores y consumidores de conocimiento y entre creadores y lectores de cultura. 

En los museos, más que una simple interacción, lo visitantes necesitan colocarse en la exposición, pertenecer al espacio y unirse al diálogo cultural. Para los museos, ésta es la base para un nuevo marco de referencia comunicativa y una nueva pedagogía. En parte, esto será posible mediante las nuevas...

Modalidades de representación

El entorno de las comunicaciones emergente —en el cual la imagen, el sonido y la palabra están hechas de la misma sustancia digital— permite nuevas aperturas y nuevos desafíos para los museos.

Los museos no solo afrontan el desafío de preservar un patrimonio crecientemente digital, sino que también se da el caso de que no hay un objeto físico, una experiencia concreta en un lugar, que no pueda ser reproducida y puesta a disposición de los visitantes en los confines de la tierra a través de medios digitales de representación.

Esto crea desafíos únicos en el plano de la propiedad intelectual. Hace surgir nuevas cuestiones prácticas de relación con los visitantes que son más diversas que nunca. Supone una nueva función para los trabajadores de los museos, consistente en explorar las facilidades comunicativas de las multialfabetizaciones de la representación digital.

Afrontando estos desafíos, los museos están destinados a reflejar su propio mundo cambiante, y también ―en ocasiones de modos provocador y arriesgado―de cambiar ese mundo. El Congreso de Museos, la revista, los libros y el weblog de noticias proporcionan un foro para la discusión de éstas y otras preguntas fundamentales que, sin duda alguna, determinarán la cambiante forma y el rol futuro de los museos.